Print vs. Web
Estamos viviendo en una era en la que los dispositivos se están volviendo más indispensables, más pequeños, más portátiles y cada vez más inteligentes.

La edad de oro de leer a través del periódico de la mañana con una humeante taza de té, la espera de hora y horas por una película en televisión, la acumulación de papeles con ofertas de negocios para usar algún día, la reserva anticipada del número de la revista favorita para saber tener la última novedad, se

convirtió en un fantasma de un pasado real. Sin embargo, incluso en un momento en que las firmas de correo electrónico han reemplazado a las tarjetas de visita, YouTube y Netflix han hecho que la televisión sea obsoleta, y las vallas publicitarias han pavimentado las banderas Web, sigue habiendo un vestigio

de los medios impresos para apreciar y capitalizar. Papel vs. ceros y unos, 300 dpi vs. 72 dpi, CMYK vs. RGB, centímetros vs. píxels. Podríamos llenar blogs enteros analizando una y otra plataforma, lo cierto es que la comunicación ha cambiado. Y el que no se adapta pierde. La versatilidad y accesibilidad de los

nuevos formatos plantea una realidad demasiado más cómoda a la hora de publicar. Un “guardar como”, un click para “enviar” hacen de la distancia una cuestión mínima y del contenido algo viralizable, conversable y más enriquecedor al momento de comparar.

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